3 errores frecuentes que hacen que un cambio de acordes suene «sucio»

Un cambio de acordes que suena «sucio» casi nunca es un problema de ritmo o de velocidad: es una combinación de tres hábitos concretos, señalados de forma muy consistente en distintas fuentes de enseñanza de guitarra.

1. Levantar todos los dedos a la vez

El reflejo más común es levantar toda la mano de golpe entre dos acordes, y luego volver a apoyarla entera sobre el nuevo. Ese gesto crea un microsilencio en cada cambio — la primera causa del sonido «entrecortado» de un principiante. La corrección no consiste en ir más rápido, sino en detectar los dedos comunes entre los dos acordes (un dedo que se queda en la misma cuerda y el mismo traste) y mover solo los dedos que realmente necesitan moverse.

2. Colocar mal el dedo en el traste

Poner el dedo en medio del espacio entre dos trastes, o demasiado atrás, obliga a presionar más fuerte para evitar un zumbido — lo que ralentiza mecánicamente el siguiente cambio. Poner la punta del dedo justo detrás del traste (sin tocarlo) requiere mucha menos presión para un sonido igual de limpio.

3. Querer ir demasiado rápido, demasiado pronto

Repetir un cambio al tempo final antes de que sea fiable a cámara lenta graba en la memoria muscular la versión imprecisa del movimiento, no la limpia. Trabajar primero a un tempo donde el cambio salga limpio siempre, y luego acelerar por etapas, es más rápido en conjunto que forzar el tempo objetivo desde el principio.

Para practicar

Las fichas Blues en Mi — iniciación y Metal en Mi — cambio de acordes aíslan precisamente ese gesto de transición, sin melodía ni ritmo complejo que gestionar al mismo tiempo.

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